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  • Julio Roldan

Huertos urbanos y sus grandes beneficios.

Actualizado: ago 20


Muchas personas cuando piensan en un huerto, piensan en una extensión de terreno más o menos grande, donde hay diferentes tipos de cultivo como por ejemplo: habas, patatas, zanahorias, cerezos, manzanos, tomillo, menta, etc… Es cierto que desde que las personas empezaron a cultivar siempre se ha realizado de esta manera y se sigue haciendo donde hay el terreno y el espacio adecuado.


Hoy en día para muchas personas que viven en las ciudades les es complicado disponer de un poco de terreno para poder cultivar sus propias verduras, hortalizas, frutas y plantas aromáticas.


¿Cómo podemos producir nuestras propias verduras sin disponer de terreno para ello?

Hay diferentes formas de poder producirlas, estas son algunas:

En cajas de madera.

En las macetas que tengamos en nuestra terraza o balcón.

Realizando un huerto vertical en alguna de nuestras paredes a las que les dé bien el sol.

En recipientes que puedan contener la tierra y a los que se les pueda realizar unos agujeros para el drenaje.


Si no disponemos de terraza ni balcón podemos hacer algunas verduras dentro de casa en los lugares como la cocina, para poder disfrutar de ellas siempre que lo deseemos.


¿Cómo lo tengo que hacer?

Lo primero es decidir que recipientes queremos utilizar. Una vez ya lo tenemos claro es ir a buscar un sustrato o tierra adecuada para nuestro cultivo. Si tenemos la posibilidad de poder disponer de alguna tierra limpia de metales pesados y que no esté contaminada, mucho mejor. Puede ser de una zona de rebaje o de alguna persona cercana a nosotros que nos pueda facilitar una cantidad. Luego, terminar aportando el resto de un sustrato natural rico en nutrientes realizado por una empresa profesional del sector o bien, nos lo pueda facilitar una persona de confianza a la que le sobre de lo que haya realizado para su consumo.


Una vez tengamos la tierra puesta en el recipiente tenemos que ir a buscar el plantel o la semilla, a poder ser ecológica, para realizar la siembra o la plantación.

Cuando ya hemos realizado una o las dos opciones lo que hacemos es regar e ir haciendo el mantenimiento adecuado sin que nos suponga un estrés o una obligación.


Una de las cosas que nos pueden hacer desesperar son las posibles plagas y las mal llamadas malas hierbas, con ellas hay que aliarse, ya que les dan más a las plantas y al suelo de lo que le puedan quitar. Con las plagas, si hay una buena sinergia entre hierba y nuestro cultivo pocas plagas acabarán atacando.

¿Qué beneficio puedo tener al producir mis propias verduras, hortalizas y plantas aromáticas?

Uno de los más importantes es el de la salud, ya que estamos produciendo unas plantas sin productos químicos que pueden terminar afectando a nuestra salud y a la de los nuestros.

Nos ayuda ante el estrés y a las defensas de nuestro organismo, ya que, en el suelo hay unas bacterias beneficiosas para nuestras defensas y también hay unas a las que les llaman las hormonas de la felicidad que ayudan en nuestro estado de ánimo.

Otra cosa muy importante es el sabor de recién recolectado, ya que si lleva días, semanas o meses recogido de la tierra, pierde gran parte de los nutrientes que al final no entran en nuestro organismo, además del sabor.

Es una buena opción didáctica para nuestros hijos y nietos

Sólo hay que ver como están las personas que viven y se alimentan de los productos producidos por ellos mismos con 80 y 90 años.

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