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  • Julio Roldan

El suelo y su importancia para nuestras plantas.


Muchos profesionales y jardineros aficionados muy a menudo ignoran el impacto que el suelo tiene sobre la salud y el vigor de las plantas. A la preparación del suelo no se le da la suficiente importancia y valor que se merece, pero sin duda es uno de los más importantes, ya que él es una parte fundamental para la vida de la planta. Si tu suelo no está vivo, la calidad de las plantas y el jardín serán muy pobres.

Conseguir un suelo de una gran calidad se necesita entender la composición de él mismo y seguir unas pautas que nos las marca la misma naturaleza. Un buen entendimiento del suelo es un proceso continuo, pero una vez que se realizan las enmiendas más básicas, los microorganismos del suelo se encargan de hacer la mayor parte del trabajo.

Lo primero que tenemos que hacer para tener un buen suelo es hacer un trabajo de detective.

1º Intentaremos averiguar cuánto tiempo hace que ese suelo no se ha plantado nada.

2º Si se ha usado para hacer labores sobre el de productos químicos.

3º Si se ha utilizado herbicida químicos durante mucho tiempo.

4º Que uso se le ha dado a ese terreno.

5º Haremos diferentes catas en diferentes lugares y a diferentes profundidades para ver si hay vida, un olor buenos y su textura.

6º Si hay las mal llamadas malas hiervas e intentar averiguar algunas de las especies que crecen ya que eso nos da una gran información.

Muchas personas ven el suelo como un problema de suciedad cuando hay hojas, ramas o hierbas. Hay que pensar en la vida y la microfauna, que ayuda a que la vida de nuestras plantas sea la que necesita. Todos estos organismos son un ecosistema del suelo, que incluyen las lombrices, los insectos, los hongos y una gran cantidad de bacterias beneficiosas, son los encargados de reciclar la materia orgánica y de realizar una simbiosis con la planta, convirtiendo las hojas muertas y los restos de plantas en nutrientes fácilmente disponibles para ellas. También ayudan a airear el suelo y convertir la materia orgánica en humus.


Para obtener la ayuda de los microorganismos, debemos crear los ambientes más idóneos para ellos. Hay que tener en cuenta que los productos químicos son tóxicos para la vida del suelo, por ese motivo hay que coger productos que nos garanticen que no dañan a los aliados de nuestras plantas. Si eliminamos los microorganismos dejamos a nuestras plantas indefensas ante muchos de los patógenos, dándole vía libre para poder entrar en la planta en el tema de los hongos por raíz o hojas, y al ser una planta con poca energía ya que el suelo es pobre las plagas de insectos terminan por hacerse fuertes y haciendo una planta muy débil hasta terminar secándose.

Aunque parezca que es difícil poder disfrutar de un suelo fértil y vivo es lo más fácil de lo que pueda parecer para cualquier persona.

No vamos a entrar en tipos de suelos ya que por suerte en Internet y libros hay mucha información.

El suelo y los microorganismos un sistema como las bacterias de nuestro intestino ya que si no tenemos bien alimentado a las bacterias buenas terminan por aparecer muchas enfermedades, pues con el suelo de las plantas pasa lo mismo.

Como bien se comenta en medicina naturales lo que sucede en el interior es el reflejo del exterior.

Se ha demostrado que las lombrices mantienen los suelos sanos: mejoran su fertilidad y capacidad de almacenar carbono al mezclar la materia vegetal seca. Al llevar el material orgánico al interior del suelo, las lombrices se aseguran de que el carbono que contiene permanezca bajo tierra, reduciendo la cantidad de dióxido de carbono que se libera a la atmósfera.


Los suelos arcillosos son capaces de "amortiguar" la acidez de algunos suelos. Podemos pensar en amortiguar como el suelo que actúa como una "esponja" para limpiar la acidez. Las lombrices de tierra son intolerantes a los suelos con un pH bajo o altos, por lo que los suelos arcillosos suelen ser mejores para ellas.


Los macizos de flores suelen tener una gran densidad de lombrices que se alimentan en la superficie y viven dentro de la hojarasca. Parece ser que hay una mayor abundancia de hojas y flores secas en descomposición que atraen a las lombrices.

Si queremos atraer a las lombrices que se alimentan en la superficie para mejorar flores, intente colocar una capa de hojas en descomposición y material orgánico para alentar a estas lombrices que se alimentan de microorganismos y hojas en la superficie.

Estos son removidos regularmente y contienen un alto grado de nutrientes, incluida la materia orgánica. Es una gran noticia para las personas que les gustan las plantas. Los céspedes bien cuidados no son el mejor hábitat para las lombrices de superficie, pero si para las de interior.

Cuando hablamos de alimentar el suelo nos referimos a alimentar el ecosistema del suelo, con productos que ya nos da la propia naturaleza.

Hay que tener en cuenta que haya oxigeno y una humedad adecuada.

No hace falta nada más que copiar lo que hace la naturaleza con los restos de las hojas y las ramas en el bosque.

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